Sopa De Hambre Para El Pollo

Va de cocina, va de películas, va de literatura, va de arte, va de música, va de publicidad, va de cosas raras. Al fin y al cabo, lo seguro es que va, la cuestión es: ¿A dónde rayos va?
Aquí va el contador: contador de visitas
  Cocina     Street Marketing     Filosofía     33     Publicidad     Música     Viral     Guerrilla Marketing     sopadelhambreparaelpollo     Ads     Rarezas     Literatura  

Venezuela Vs Mexico: Corporaciones, periodismo y nacionalismo (Un taco de pabellón)

Venezuela Vs Mexico: Corporaciones, periodismo y nacionalismo (Un taco de pabellón)

 El martes por la noche, en San Diego (Ca), se celebró el juego amistoso, fecha FIFA, entre las selecciones de fútbol de Venezuela y México. Tanto venezolanos como mexicanos nos llenamos de grandes expectativas por el encuentro, pero nuestros motivos fueron (y son) radicalmente distintos. Por un lado, los manitos, soñaban con una goleada de proporciones bíblicas, ante un rival frágil que nunca ha podido superarles, de hecho, el único de este lado del continente sin cumplir con ese cometido. Por el otro lado, los Vinotinto, en medio de la batalla de críticas que enfrentan federación y selección, contra prensa y fanáticos, salió en busca de un resultado positivo, que además de mantener la racha luego de la victoria ante Jamaica, disipara un poco la crítica. 

Las diferencias culturales entre un fútbol y otro son abismales, mientras el Estadio Azteca recibe un promedio de 40 mil personas por encuentro, en Pueblo Nuevo, el estadio que más se llena en Venezuela, podemos promediar unas 14 mil almas. Y vaya que Pueblo Nuevo es un ejemplo importante, y distante a otras realidades de nuestra geografía, llegando a estar por encima de la media de asistencia para ver jugar a los Leones del Caracas, quienes en su última campaña metieron unos 12 mil aficionados por juego. Y mira que hablamos de nuestro denominado deporte nacional. México 14 mundiales, Venezuela en su mejor actuación, logro 22 puntos en su eliminatoria, quedando a tan sólo 2 del repechaje para alcanzar el sueño mundialista. Los Juicios de valor entre CONMEBOL Y CONCACAF, son harina de otro costal. 

Las Corporaciones 

Con la efervescencia de la era de nuestro anterior seleccionador, y con un público que cada vez se hace más presente en los estadios del país, muchas marcas se han venido interesando en invertir parte de su presupuesto publicitario en el deporte rey. Pero mas allá de la evidente inyección de capitales por parte de la empresa privada, y el gobierno, cabe preguntarse: En que medida han cambiado las cosas? estamos apuntando al desarrollo de nuevos talentos o sólo se esta aprovechando lo inmediato? Ejemplo de esto es la tan esperada inauguración del CAR (Centro de Alto Rendimiento) en Margarita. Unas instalaciones prometidas como la panacea de nuestro fútbol, y que ha recibido, por medio de la FVF,  titánicas sumas de dinero sin que sea tangible mayor avance en los 10 años que lleva gestándose el proyecto. De hecho, si se toma el tiempo de ir hasta el lugar, o buscar las fotos y además curiosear sobre el monto invertido, sólo se puede concluir que es fiel reflejo de un país en el que la corrupción esta institucionalizada. Lo más terrible en este caso, es la terquedad de los dinosaurios de nuestro fútbol por permanecer en el poder sine qua non, amparados, no entiendo por qué, por los directivos de los equipos que conforman nuestra liga. El mañana, a pesar de nuestras bien recibidas nuevas individualidades, es una película de misterio (?) en la que anticipamos lo que va a suceder. 

La selección de México goza de una relación saludable y de larga data con las grandes marcas. Hablamos de un país que ha sido sede de dos mundiales, y que suele ser parte de la máxima fiesta del fútbol. También es bien sabido que ya en el mundial, México solo ha llegado a cuartos de final las dos veces ha sido sede, siendo los octavos su muro infranqueable de los últimos 5 mundiales. Antes de esto, ni soñaban con lo uno, ni con lo otro. Sin embargo, siempre han sido un plato apetitoso para las grandes corporaciones. No es secreto para nadie la gran cantidad de dinero que mueve el fútbol y la seleccion mexicana, y en virtud de eso, quienes son los personajes que manejan los hilos del poder. Más allá de las grandes marcas, están las súper poderosas televisoras, quienes dictan la agenda del fútbol nacional de ese país, y evidentemente, de la selección. Tantos intereses no sólo ha terminado por afectar a jugadores y técnicos, sino que han decepcionado a un público al que se le vende una fantasía que contrasta con la realidad sobre el césped. Hoy, entre un grupo de destacadas figuras, venden a un jugador como el Mesías del fútbol mexicano. Como si un sólo hombre, en este caso un joven hombre, puede valer por once y llevarse por el medio a cualquier selección.

Periodismo

En nuestra realidad, el periodismo esta en medio de una cruzada in crescendo, en contra de la mala gestión de nuestra federación y el como se llevan las riendas de la Vinotinto. El divorcio entre unos y otros es un hecho, pues del otro lado de la acera, la soberbia, la ineptitud y el desplante, van al bosque y vuelven juntos y sonriendo. Las críticas y las excusas son misiles que se cruzan en el aire, y por encima de las individualidades de nuestro jugadores en el exterior y la liga nacional, el debate se fue a otro lado, mientras la selección, esa abstracción que nos une al rededor de un sentimiento, se ve afectada en medio de una lucha cuyo final no se ve, a menos que se tomen decisiones radicales. Se observa, cada vez en más medida, a mucha gente poco optimista frente al trabajo de los nuestros y sus resultados. Se pierde la identidad en el campo y en las gradas.

En México, con el apoyo de los medios y las marcas, se le trata de inculcar al aficionado la posibilidad de ganar un mundial, de que se es un equipo grande y de que se está para grandes cosas. No pretendo con esto subestimar la jerarquía de los manitos en el fútbol mundial, y de sus figuras, pero en la justa medida de las cosas, y a las pruebas me remito, aun les falta mucho para codearse con las verdaderas grandes selecciones del orbe. El mexicano no se termina de tragar el cuento, y castiga no llenando el estadio, y digo ‘no llenando’, porque, siempre fieles, una gran parte termina por asistir. Cosas de grandes aficiones. Con base en esto, se apela a la nostalgia de los mexicanos que residen en USA, para mantener los estadios llenos y los silbidos en silencio. México quiere lavar la cara, los comerciales dicen que lo harán, pero los resultados, en oposición a la publicidad, siguen generando dudas.

Caso especial el de Fútbol Picante, programa que trasmite ESPN, y que luego del juego se dedicó, con sus comentarios, a dejar en segundo plano a la Vinotinto, mientras crucificaban a algunos de sus seleccionados, a uno de ellos en especial, restando todo mérito del gol marcado por los nuestros. Esto, y me incluyo, indignó a todos los venezolanos que domingo a domingo asistimos a los estadios y tratamos de no dejar de soñar con una Vinotinto mas contundente, con personalidad. Al analizarlo en frío, siento que el error no es de los moderadores del mencionado programa, pues siendo honestos, y fíjense bien, el programa se llama Fútbol PICANTE (Picante: piedra angular de la gastronomía mexicana) y lleva en el logotipo la bandera del país azteca. Ellos, con todo los grotesco que pueden ser, son parte del sistema. En todo caso, seria trabajo de los directivos del canal revisar su programación, ese y otros programas, y darse cuenta de que al resto de Latinoamérica, no le interesa tanta saturación del Tri. De hecho, esto termina por generar animadversión hacia ellos. Si no me cree, pídale opinión a su vecino, a ese que religiosamente ve fútbol los domingos y no se pela SportCenter. Esos señores, sólo apelan a un nacionalismo ciego dentro de un programa diseñado para eso.

Nacionalismo

En un grado extremo, el nacionalismo puede resultar peligroso. Así nos lo ha enseñado la historia. Mas, no deja de ser bonito estar orgulloso de la música, la gastronomía, la cultura, la historia y hasta el fútbol del país en que se nace. México tiene mucho de eso, por eso es un país turístico por excelencia y realmente orgulloso de sus valores y tradiciones. Tuve la oportunidad de visitar esa nación en el marco del Día de los Muertos, y es increíble como sus tradiciones forman parte de un todo al que uno se termina integrando. Los mexicanos son orgullosos de lo suyo (échale un ojo a ‘Mascaras Mexicanas’ de Octavio Paz), y precisamente esto es lo que pudiera generar cierta inquietud entre naciones menos afortunadas en este sentido. Se me hace imposible imaginar a un mexicano portando la camisa de otro país durante la celebración de un mundial.

En el caso venezolano, no podemos ufanarnos de lo mismo. Cuando el mundial es la moda, parecemos una convención de las Naciones Unidas. Yo mismo fui parte de esto, y aun conservo camisas de Brasil, Inglaterra, Francia y una de Senegal que no cuenta, porque me la regalo un hermano africano, de corazón. Me pongo en los zapatos de un jugador que entra a una cancha en su país, y al voltear a las gradas, se encuentra con un compatriota vistiendo la casaca del rival que esta a punto de enfrentar. Tiene que ser una mierda, no encuentro otra palabra que se ajuste a esa situación. No obstante, es innegable que nuestro amor propio ha crecido, y cada vez es mas común ver camisas de la Vinotinto, y esto se ha extendido a otros deportes, la música, la ciencia, el arte, entre otros. El cambio viene, y hay que seguir estimulándolo, con paciencia. 

El fútbol es pasión enmarcada en 90 minutos, dentro de los cuales, todo se vale, menos la violencia física. En este Venezuela Vs México nos puteamos unos con otros, mientras alentábamos a nuestros equipos. Lo bonito, es que al terminar yo seria feliz en tomarme un tequila con un amigo mexicano, al igual que estoy seguro de que ese amigo me  acompañaría con un buen ron venezolano.

El fútbol es una fiesta (con todo tipo de asistentes).